
Existen además de la excomunión, otras pronunciaciones para la Iglesia Católica, tales como la apostasía y el cisma. Cada una de estas es impuesta por el grado del delito cometido. Ambas estipuladas en los libros oficiales del Derecho Canónico, y en las cuales nos sustentamos para considerarnos, apóstatas y cismáticos.








